jueves, 15 de mayo de 2008

Ya no soy una sin techo

Llevo aquí una semana y media y parecen meses.

Antes, cuando venía por largas temporadas en vacaciones chocaba siempre con mi madre. Pasaba siempre. Ahora con mi madre me llevo de miedo, será porque ahora ya estoy medio viejuna y nos entendemos mejor, quien sabe...

Con la que no me llevo ahora es con mi hermana. Parece que tiene celos de que mi madre se lleve bien conmigo. Manda cojones. Normalmente son los hermanos mayores los que tienen pelusa de los pequenos, ¿no? Pues nada, con sus veinte añazos que tiene se cela.
Sinceramente, si esto hubiese pasado hace unos meses, vamos a escribirlo como a.C. (antes de Coruña), lo estaría pasando fatal. Que mi hermana, a la que quiero mucho, diga que no quiere ni verme, ni hablarme, ni saber nada de mí, pues oye... te hiere, pero en la urbe de los horrores me he tenido que crear un caparazón tan duro que me da igual. Me doy miedo, pero es que ahora mismo tengo tantos problemas que la pataleta de una cria me importa bastante poco.

Aparte de esto, no hay mucho que contar. Lugo es una ciudad que me encanta, pequeña, melancólica, perfecta para pasear, pero después de semana y media paseando ya me he aburrido. Encima, como el simpático de mi ex jefe me debe dos nóminas y pico, estoy tiesa de pasta, con lo cual ni me puedo permitir una entrada de cine. ¡Porca miseria!

Para pasar un poco el rato estaba haciendo un curso de italiano online que he terminado ayer. Tenía ya ganas de aprender un poco de italiano, y me he divertido mucho. Si tengo la oportunidad, me apuntaré a la escuela de idiomas para ponerme con él un poco más en serio, y así, cuando vuelva a Italia podré encontrar facilmente una oficina de correos, no como la otra vez, que estuve media hora intentando enterderme con el señor guardia.

Más cosas. La semana pasada fui a una entrevista de trabajo. Hay que ver como está el mercado laboral...

El trabajo: entre 25 y 39 horas semanales, al azar, a 7 € la hora. Disponibilidad absolutísima, tanpo podría trabajar lunes, martes, miércoles y domingo como jueves, viernes y sábado... al azar también. ¿Y en qué consistía? Pues en atender quejas de telefonía, solucionar dudas, etc, etc, etc.
Olvidarse de hacer planes, porque como no sabes qué dias vas a trabajar... Olvidarse también de contar con unos ingresos, porque como tampoco saber cuantos días trabajarás...

Un primor, vaya.

Pero no todo han sido malas noticias.

Mi novio y yo habíamos estado buscando piso por Vigo, por poco éxito, la verdad, pero hoy ha ido a ver uno que cumple con los requisitos, así que el mes que viene me mudo, por fin.

Tengo muchas ganas de ver nuestro pisito, que promete.

Y sin más novedades me despido hasta la próxima.

Un beso.

martes, 6 de mayo de 2008

Día 0

Después de años deambulando por Galicia entre estudios y trabajos me he decidido a vivir en la única provincia que me queda, Pontevedra, destino: Vigo.

Aprovechando que me he quedado en paro haré un traslado de la infame Coruña a la tierra del Celta, y como me espera vida nueva, pues inauguraré también un nuevo blog, ¿por qué no?

Como decía, hasta ahora he estado viviendo y trabajando en Coruña. Decidí dejar el Ourense de mis amores buscando un mejor trabajo, enriquecer mis currículum y mejorar en general. Allí dejé a todos mis amigos, o a casi todos, porque algunos ya habían decidido emigrar también. Es una pena que los informáticos estemos tan maltratados allí, porque lo que queda es buscarte las habichuelas en otra parte.

Yo decidí ir a Coruña porque me salió un trabajo que parecía atractivo. Como suele pasar con todo, una vez que lo conoces empiezas a ver la realidad.

Mi experiencia en Coruña fue bastante lamentable, primero por lo que ya he dicho, el trabajo fue un chasco, la gente no me gustó nada, desde mis compañeros de trabajo que fueron bastante bordes y desagradables hasta la gente que me fui encontrando y conociendo. Hubo una excepción. Antes de tener piso allí comía en un bar que tenía un encanto de camarero, pero el destino quiso que dejara su trabajo a los quince días de llegar yo. Una pena.

Con esto no quiero decir que la gente de allí sea una borde, que seguro que habrá gente maja, la pena es que yo no me crucé con ninguno...

Bueno, ahora estoy en el paro, looking for somethig. Aprovechando que puedo vivir unos meses del estado me daré el lujo de buscar curro de forma tranquila, no a la desesperada como tenía que hacer antes.

La pena es que he tenido que volver al nido mientras sucede todo esto.

Y mientras mi vida cambia, intento establecerme en Vigo, sobrevivir en casa de mis padres y todo lo demás iré escribiendo este blog para pasar el rato.

Un beso.